03 mayo 2005

Alfarero del hombre

De todos los Himnos de la Liturgia de las Horas, el que más me gusta es éste. Dado que se hubiera leído ayer (Lunes de la II Semana del Salterio) en Laudes, si no fuera que estamos en tiempo de Pascua; se me ocurrió ponerlo para compartirlo.
Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto, los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta
de los sonoros ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.

No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro:
tú, por la luz, el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira, que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra.
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra.
Amén.





1 Comments:

Blogger finitud dice:

Hermoso. Gracias.

03 mayo, 2005 19:25  

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